LA INUNDACIÓN DE MI ISLA INDELEBLE

Tenía tantas ganas de crecer que la inundación fue inevitable. La improbable realidad de mis dedos en las teclas y las teclas en mis dedos, conjunción que al fin se produjo. El levísimo resplandor de mi pretérito imperfecto y mi condicional lleno de hipótesis. La vergüenza de los principios en…

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