Policías de Balcón

Diego García

La cuarentena nos está afectando, pero no a todos por igual. Al parecer hay ciertas personas a las que el hecho de encontrarse confinadas en la soledad y el aburrimiento que propician sus hogares, han afectado en mayor medida. En ellas está aflorando el egoísmo y la ingratitud, de la mano del desconocimiento y la incertidumbre que vive nuestra sociedad.

Debido a todo esto, algunos vecindarios se han convertido en auténticos campos de batalla por hechos tan simples como: “esos no han salido hoy a aplaudir”, “la médica esa nos va a traer el virus”, “ese es la segunda vez que saca hoy al perro”…

Cosas aparentemente tan inocentes que conllevan la propagación de un temor que va mucho más allá del virus que ya nos anega. Un temor que no tendría porqué existir, pero del que algunos se aprovechan para llenar sus ratos muertos con cierto entretenimiento malicioso.

Ya se están dando algunos casos de agresiones a domicilios y vehículos de sanitarios o denuncias desmedidas a personas que van diariamente a por el pan, por ejemplo. El mayor peligro que esto conlleva es llegar a normalizarlo y convertirlo en una rutina enfermiza que no hace ningún bien al vecindario, ni a los cuerpos de seguridad que pierden el tiempo acudiendo a revisar este tipo de casos.

Por eso, desde este periódico, queremos agradecer una vez más la labor que realizan los cuerpos de seguridad y nuestros sanitarios, y darles todo nuestro apoyo a todas aquellos que han recibido amenazas y agresiones de sus ingratos vecinos. #AquíEstáTuCasa

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