III Foro de la Cultura: Elogio del Silencio

Diego García

“El silencio no significa dar la espalda al mundo, sino estar más presente en tu propia vida”

Con el paso de los años, el mundo ha ido tomando más y más velocidad en su giro. El trabajo, los estudios, los quehaceres… Todo se ha ido sumando poco a poco al ansioso ajetreo de las ciudades, los atascos, las largas colas, la impaciencia por ver el tiempo correr a través de nuestros relojes de pulsera.

Y a todo esto se le han sumado las redes sociales. Viajar para capturar y compartir un breve instante de tiempo que podía haber sido único y personal, pero que convertimos en habitual con un simple golpe de móvil, una opinión en caliente e inquisitoria sobre un tema que lanzamos al vacío de la web sin pararnos a pensar en sus consecuencias, una noticia veraz o falsa compartida al tuntún sin detenernos un segundo a contrastar su contenido… Tan solo porque no hay tiempo.

El pasado sábado 10 de noviembre, Erling Kagge, Antonio Corbillón, Óscar Esquivias y Rosa Ana Izquierdo Moreno, nos invitaron a detener nuestras ajetreadas vidas y agendas para hablar y debatir sobre la importancia del silencio en sus respectivos campos y para la vida moderna.

El coloquio comenzó de la mano de Erling Kagge, escritor y explorador, que mencionaba que “el mundo de hoy en día trata principalmente sobre el sonido, y lo único que hace es distraernos”. Nos introdujo a su vez en la lectura de una de sus vivencias en plena Antártida cuando, a través del silencio, consiguió conectar consigo mismo.

Después llegó el turno del escritor Óscar Esquivias que resaltaba la necesidad del escritor de apartarse del mundo para conectar con “su llama interna” y conseguir escribir un relato, un poema o una novela. A su vez añadía la constancia necesaria en la vida de ese escritor a la hora de ponerse frente a la creación de una novela, sobre todo aquellos días que la llama no está lo suficientemente encendida; es ahí donde el silencio adquiere parte importante del clima y el proceso creativo.

Finalmente, la Hermana Rosa Ana hacía referencia a ese silencio espiritual que la acompaña dentro del monasterio. Al mismo tiempo anotaba que “el silencio dentro o fuera de un monasterio, es la propia naturaleza del ser humano”, refiriéndose así a la gran demanda de hospedaje que reciben en su monasterio con el objetivo de encontrar ese silencio dentro del bullicio de la ciudad.

Fue un momento en las vidas de los asistentes que les hizo reflexionar sobre la importancia de saber parar y buscar un momento para conectar con nosotros mismos porque a veces es necesario salir del mundo para entrar en nosotros y saber cómo nos encontramos y qué es lo que necesitamos.

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