Historias con Inicio “C”: Ventana

Ana Martínez

Es el vigésimo octavo día de mi cuarentena y creo que cada vez soy más consciente de las cosas que hago desde mi ventana.

Que es una parte importante de mi día a día ya lo sabíais. Quizá no porque os lo haya dicho directamente, pero sí porque en cada uno de mis escritos, en algún momento la menciono. Bien sea para mirar lo que pasa en la calle, para contemplar las estrellas o para relacionarme con la señora de la residencia. Creo que le estoy dando un uso a mi ventana que ningún arquitecto se hubiese imaginado.

En realidad, tengo suerte, porque los muebles de mi habitación están diseñados de una forma bastante cómoda por si quiero asomarme sin peligro. Os cuento.

Mi ventana comienza más o menos a la altura de mi esternón, y está muy cerca de una de las esquinas de la habitación. Justo debajo tiene un radiador, como en casi todas las casas, supongo, pero lo que la hace cómoda es que mi mesa está colocada en “L”, lo que significa que una parte queda justo debajo de la mitad de la ventana. Y ahí está la magia.

Puedo ver lo que pasa fuera de pie, como una persona normal, o apartar todos los papeles y libros que tengo en ese lado de la mesa, que os aseguro que no son pocos si cuentas partituras y libros de pedagogía, y sentarme, de forma que, de medio lado, puedo apoyar mi brazo en el alféizar de la ventana. Y por suerte, ese alféizar es suficientemente ancho como para poner sin peligro mi ordenador, una cerveza y un plato de patatas fritas, así que consigo montarme mi terraza casera con una ventana y una mesa. También cabe la cachimba y el cubata para las noches del sábado, por cierto.

El caso es que con esa versatilidad de movimientos, puedo tomar el sol cuando hace bueno, o ver cómo cae la jarreada del siglo, tal y como está haciendo ahora mismo.

Menos mal que en este vigésimo octavo día de la cuarentena, no se me ha ocurrido usar ese alféizar como mesa de trabajo para escribir esto, porque aparte de haberme quedado sin ordenador, hubiese maldecido la comodidad de mi ventana.

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