Historias con Inicio “C”: Tranquila

Ana Martínez

Día septuagésimo octavo de la cuarentena. Hoy estoy mucho más tranquila.

Ayer os di un poco el coñazo con el tema del miedo, así que me parece justo compensar y hablar hoy de cosas más positivas, porque la verdad es que con este solito y este calor, a mi me da algo de pereza estar deprimida, en realidad.

Hoy he de decir que me he levantado mucho más tranquila, con las cosas en la cabeza mucho más claras, y es que hablar de ello con mi padre, que me contase las expectativas y el pronóstico y poder trazar una especie de plan de ruta, ha conseguido que sea capaz de centrarme en lo que me tengo que centrar ahora mismo, que es tomar el sol para no deslumbrar a la gente con la que me cruce por la calle. El tiempo dirá qué pasa al final y cuál es la mejor de las soluciones. Porque de eso, soluciones, siempre hay alguna.

Otra de las cosas bonitas que me hacen estar más tranquila de hoy es que he quedado con mis amigos en una hora, y qué queréis que os diga, me apetece mucho reírme un rato largo con ellos.

También me voy a ir al hospital ahora en un rato. Y no es nada malo, os lo prometo. Simplemente, mi padre tiene que hacer la colada (lavar la ropa y coger EPIs nuevos para la siguiente semana), y yo le voy a acompañar, porque resulta que el servicio de lavandería del HUBU está robotizado completamente, como una tintorería gigante en la que tu dejas tu pijama viejo, metes un código y la máquina busca el tuyo nuevo para que lo puedas usar durante el tiempo que te hayan asignado para usarlo. Y la verdad es que me apetece bastante verlo.

Y poco más os puedo contar.

Voy a prepararme, porque después de setenta y ocho días de cuarentena, voy a pisar el hospital, y no puedo estar más tranquila.

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