Historias con Inicio “C”: Tiempo

Ana Martínez

Día sexagésimo segundo de la cuarentena, estoy un poco hasta las narices del mal tiempo.

Es algo que ya hemos comentado más veces, pero es que ahora me da una rabia inmensa que haga malo. Básicamente porque eso significa que no salgo a caminar por el campo, y qué queréis que os diga, me repatea bastante.

Me repatea porque aunque eso signifique que muchos nos quedamos en casa, se reduce el riesgo de contagio y esas cosas, para una hora al día en la que estaba tranquilamente hablando de mis cosas con mi madre, disfrutando del aire limpio y del no ver a nadie más de la familia, pues qué queréis que os diga. Maldita suerte.

Maldita suerte porque ostras, durante este encierro, hemos tenido varios días de solecito, de poder tomarme una cerveza sentada en la ventana disfrutando del aire fresco, como si fuese verano.

Un verano que me da la sensación de que este año vamos a disfrutar en las terrazas de nuestra ciudad y poco más. Ni playa, ni vistas al extranjero, ni casas rurales, ni nada de nada, porque lo de la distancia de seguridad nos va a acompañar hasta 2021, siendo optimistas.

Un optimismo que, al menos a mi, se esfuma cuando veo las manifachaciones del Barrio de Salamanca, que demuestran que inmunidad no tenemos a nivel social, pero que en lo del rebaño vamos de cojones.

Supongo que es mejor así, que es mejor que haga mal tiempo y los tontos nos quedemos en nuestras casas. Aunque ahora que medito un poco más, siendo de Burgos, tiene tela que no me apetezca salir simplemente porque hace malo. Si usase este criterio el resto del año, salía dos veces contadas al mes.

Está claro que tras sesenta y dos días de confinamiento, me estoy volviendo una comodona que empieza a aburrirse del mal tiempo.

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