Historias con Inicio “C”: Teoría

Ana Martínez

Quincuagésimo segundo día de la cuarentena, anoche no podía dormir, así que le di forma a una nueva teoría.

Se llama “La Resaca de Ted Mosby”.

Voy a empezar explicándoos quién es Ted Mosby, aunque espero que muchos de vosotros sepáis quien es.

Ted Mosby es el personaje de una de las mejores series de comedia televisiva de este siglo, “Cómo conocí a vuestra madre”, que básicamente se argumenta explicando cómo Ted les cuenta a sus hijos cómo ha conocido a su madre, y las distintas cosas que le pasan con sus mejores amigos mientras la conoce. Básicamente, coge “Friends” y la mejora, haciendo personajes profundos, que representan de forma crítica a determinados sectores sociales, haciéndolos evolucionar con una comedia que pese a los años que tiene la serie, sigue siendo terriblemente actual.

El caso es que Ted tiene una frase que dice algo así como que “a partir de las dos de la madrugada, no se toman buenas decisiones”. Y es una frase cierta. Pensadlo. Cuántas veces habéis tomado decisiones de noche de las que os habéis arrepentido la mañana anterior. Yo más de una y más de dos, os lo aseguro. Desde tomarme ese chupito de más, hasta prepararme esos macarrones con tomate que seguro que no me sientan mal.

Partiendo de esa frase, yo desarrollo mi teoría, que dice lo siguiente: “por mucho que sepas que a partir de las dos de la mañana no se toman buenas decisiones, vas a hacer como con ese chupito de más, te lo vas a tomar, y al día siguiente vas a tener una resaca horrible, así que seguramente digas que nunca tomarás otro chupito en tu vida. Y cumples, hasta que llega el siguiente fin de semana y te lo tomas exactamente igual.”

Es decir, que aunque sepamos que a partir de cierta hora es mejor no tomar decisiones, no discutir, no darle importancia a determinadas cosas, todos sabemos que vas a tomar esas decisiones y al día siguiente te arrepentirás, dirás que es la última vez en tu vida que lo haces, y a la próxima oportunidad que tengas de demostrar que has aprendido algo, volverás a caer, y volverás a tomar esa decisión a horas que no deberías.

A mi me ha pasado. Y me seguirá pasando, porque como con el alcohol, siempre pienso que es la última vez que bebo tanto, y nunca es la última.

Ya. Ya sé qué me vais a decir, que no todos somos iguales, que es posible que yo sea un poco más idiota que el resto. Soy consciente, pero creo que en esto llevo razón.

Porque en este quincuagésimo segundo día de la cuarentena, tengo cero pruebas pero también cero dudas de que he desarrollado un nueva y veraz teoría.

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