Historias con Inicio “C”: Social

Ana Martínez

Nonagésimo sexto día de la cuarentena. Hoy, por fin, he decido que ya era hora de retomar un poco mi vida social.

Y con retomarla me refiero a quedar con esas personas que son parte de mi vida pero que no son de ese círculo tan tan cercano como con los que llevo quedando estas últimas semanas.

Hoy por ejemplo he quedado con una compañera de universidad, que posiblemente sea lo más bonito que me llevo de mi paso por la UBU. Es mi compañera de jueves, de novatadas, de telenovela y de cenas. Y la verdad es que la echaba bastante de menos.

Supongo que una parte de retomar la vida social tal y como era antes también va ligado a eso, a darte cuenta de por qué quedabas tanto antes. Y la respuesta es sencilla: porque te lo pasabas bien. Pero está claro que hasta que no vuelves a reírte con una cerveza (o un té en este caso) en la mano, pues quizá lo pases de largo, porque has aprendido a vivir sin ello. Lo que no significa que no sea más divertido vivir con ello, claro.

Bueno, que se me va la olla y me descentro.

A lo que iba. Que he decidido que ya es hora de volver a ver a la gente que terminaba de completar mi vida, así que tengo la agenda de esta semana completa ya y estoy dando citas para la semana que viene, porque de repente, se me acumula mucho trabajo.

A ver si al final, me voy a saturar de tanto amigo y tanto bar.

En fin, que tras noventa y seis días de reclusión forzada y no tan forzada, por fin, he vuelto a casa después de dos horas de estar con una de esas personas que conformaban mi día a día, y he comenzado a retomar mi vida social.

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