Historias con Inicio “C”: Separar

Ana Martínez

Cuadragésimo tercer día de la cuarentena. Hoy, no puedo parar de pensar en la gente que en vez de unir, separa.

Yo en realidad iba a hablar de otra cosa completamente distinta. Iba a hablar del pasado, de lo que pudo ser y no fue, porque llevo varios días pensándolo qué hubiese pasado en mi vida si las cosas hubiesen sido distintas con algunas personas. Y estaba a punto de terminar mi reflexión cuando he empezado a escuchar cacerolas repicando en mi plaza.

A partir de aquí, si estáis de acuerdo con lo que esas caceroladas representan ahora mismo, por favor, parad de leer porque seguramente no os guste un pelo mi opinión, y estoy convencida de que a mi tampoco me gustará la vuestra. Aún así, si te quieres quedar, que sepas que voy a intentar dar mi opinión sobre esto desde un punto lo más objetivo posible, como alguien que vive con sanitarios, aunque ya sabéis que ser imparcial en estas cosas es una completa utopía.

Cuando he empezado a escuchar estas cacerolas, he sentido una mezcla terrible de sentimientos. Lo primero que he hecho ha sido enfadarme. Mucho. Muchísimo. Básicamente porque soy partidaria del gobierno que está ahora mismo en el poder, y voté para hacerlo posible, y ojalá fuese más rojo y comunista aún de lo que vosotros creéis que está siendo. Y como soy humana, me cabrea que ataquen algo con lo que yo comulgo. Pero después de todo esto, lo que he sentido, principalmente ha sido pena. Muchísima pena. Tanta que se me caían las lágrimas, y lo siguen haciendo ahora mismo. No exagero.

Pena porque sinceramente, no es el momento de estar separados. No es momento de andar a hostias con tu vecino de enfrente simplemente porque opina diferente a ti. Y nunca mejor dicho lo del vecino. No es el momento porque a mi hay decisiones de este gobierno que no me están gustando nada, pero no me parece que sea ahora el momento de criticarlas. Ya habrá tiempo cuando dejemos de tener más de 300 muertos diarios de ver qué se hizo mal y qué pudo hacerse mejor, y aprenderemos para la siguiente. Y sinceramente, tampoco creo que las muertes sean culpa del gobierno. Esto es una pandemia mundial. Esto no lo ha creado nadie. Esto nos ha llovido del cielo por nuestra pésima gestión medioambiental y por coincidencias genéticas, y ningún gobierno, ni de izquierda ni de derecha, tiene la culpa, igual que no tienen la culpa de las personas que mueren por gripe todos los años, que también son unas cuantas. Sobre todo, no tienen la culpa de muertes que se están dando en todas las comunidades, independientemente del color que las gobierne. ¿O es que acaso está muriendo menos gente en Madrid, donde gobierna la derecha, o en Galicia, o en Castilla y León? No. Mueren. Como en todos los sitios. Y es un drama colectivo, nacional, que tiene que servirnos para ir todos a una, no para tirar cada uno del lado que más le interesa.

Luego, tampoco puedo parar de pensar en qué tipo de gobierno apoyan estos vecinos míos, porque si hablamos de mala gestión sanitaria, sólo deberán recordar que el gobierno lleva siendo gobierno apenas 100 días, y que los últimos 6 años gobernó su derecha, y que en las comunidades más atacadas, es donde más se ha recortado en sanidad (sí, estoy pensando en Madrid o en Castilla y León, por ejemplo), y eso precisamente, no sólo depende del gobierno central. Depende de cada Autonomía.

Así que después de todo este vendaval de sentimientos, me he asomado a la ventana y no he podido evitar gritarles que me daba vergüenza lo que estaban haciendo, que era lamentable que en vez de ir todos a una, se dejasen colar los bulos de esa extrema extrema derecha verde que tenemos en España, que está

generando su caldo de cultivo perfecto para proponer otro golpe de estado. Y os recuerdo que seguimos intentándonos curar del último.

En fin, no me alargo más porque estoy cansada, estoy cansada de sentir rabia y pena por una sociedad que no está reaccionando como debería, porque en este cuadragésimo tercer día de la cuarentena, me doy cuenta de que por culpa de iniciativas como estas, más que unirnos, nos estamos separando.

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