Historias con Inicio “C”: Roto

Ana Martínez

Quincuagésimo sexto día de la cuarentena, hoy, cuando me he levantado por la mañana, he sentido que me había roto.

Otra vez.

Os lo explico.

Eran algo así como las 10 de la mañana. Día gris y lluvia a más no poder. Llevaba ya varias horas aburrida en la cama dando vueltas, porque desde las 4 de la mañana, apenas he podido dormir media hora seguida. Me levanto, abro la ventana, y vuelvo a notarlo. Ahí. Donde siempre. En la maldita rodilla. Así que no era un espejismo de por la noche, no era un dolor acrecentado por el estar medio dormida. Realmente, la rodilla me ha vuelto a hacer pasar una noche en vela. La primera en más de un año, y he de reconocer que no me lo esperaba, que me ha pillado muy por sorpresa, porque vale, sí, últimamente me molestaba, pero me dejaba seguir haciendo mi vida normal, seguir entrenando, salir a caminar con mi madre. Y hoy me ha vuelto a hacer parar.

Mi primera reacción ha sido echarme a llorar en la ventana. Cansancio, agotamiento, dolor, malos recuerdos, hartazgo. Son demasiados sentimientos negativos como para asimilarlos así sin más nada más despertar. He escrito a mi mejor amigo y le he contado lo que estaba pasando. Me he ido a la cocina, he preparado el desayuno y se lo he contado a mi madre. He llorado un rato más y me he puesto a pensar.

Y cuando he terminado de pensar, me he dado cuenta de que no estoy dispuesta a parar otra vez, a tirar el trabajo de los últimos cinco meses por la borda otra vez más. La experiencia me dice que si fuerzo un poco, no me voy a romper, que si no lo he hecho en 6 años, no creo que lo haga ahora, cuando peor está la sanidad, ¿no? En realidad, eso, romperme ahora, sería muy mío.

Pero bueno, el caso es que no, que no me voy a parar, que como estos tres días de semana que quedan no tenía pensado salir a caminar para evitar las aglomeraciones, adapto los entrenamientos previstos y punto. Y si me rompo, pues ya me volveré a reconstruir, como siempre.

Así que en esas estoy, debatiéndome entre tomar algo fuerte para el dolor o no, porque con lo bestia que soy, eliminar el dolor completamente me va a dar una falsa seguridad que igual es peor. Y en estas sigo, adaptando los ejercicios que me quedaban hacer esta semana, porque pararse no es una opción, y aunque en este quincuagésimo sexto día de la cuarentena haya estado a punto, no es una opción, aunque de verdad me haya roto.

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