Historias con Inicio “C”: Peso

Ana Martínez

Septuagésimo noveno día de la cuarentena. Hoy estoy mosqueada porque a mi nadie me había dicho que era tan doloroso perder peso.

Ya os he contado en varias ocasiones que estoy a dieta, y que durante estos diez mil días que llevamos de cuarentena, he adelgazado algo que, sumado a los casi ocho kilos que llevaba ya perdidos, suman diez en el último año.

El caso, y quiero dejar clarísimo primero que esto es un problema del primer mundo, es que esto de perder peso es súper incómodo, y os voy a contar por qué. Supongo que son los inconvenientes que nunca nadie te cuenta.

Bueno, a lo que voy. Yo antes me pasaba el día tirada en el suelo, en mil posiciones súper incómodas para cualquier ser humano. Pero ahora eso ha cambiado. Ahora, cada vez que me siento o me tumbo en el suelo, descubro que tengo huesos que no sabía si quiera que existían o que estaban ahí, y me doy cuenta de que están porque se me clavan y me hacen moratones. Y poca broma con eso.

Echo de menos mi cojín natural.

Así que en esas estamos, descubriendo un umbral nuevo de dolor que nunca hubiese imaginado alcanzar.

Parecerá una tontería, y es que realmente lo es, os lo he avisado, problemas del primer mundo. Pero teniendo en cuenta que es algo que nunca había leído o escuchado en ningún sitio, no me parece que esté de más avisar a los que tengan pensado adelgazar un par de kilos sólo por estética. Pensad qué es más importante para vosotros: lucir palmito en verano, porque recordemos que vivimos en Burgos y el resto del año estamos embutidos en capas y capas de ropa, o permanecer calentitos y cómodos durante los 12 meses.

Porque esa es otra, el frío. Si llevas muchos años con cierto sobrepeso y pierdes esa capita de grasa protectora, prepárate para pasar mucho más frío del que solías pasar.

Malditos estándares de belleza.

En fin, que tras setenta y nueve días de cuarentena y de ir adelgazando, hoy me he dado cuenta de que igual no ha sido buena idea esto de perder peso.

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