Historias con Inicio “C”: Noche

Ana Martínez

Hoy es el decimoquinto día de la cuarentena, y dormiremos una hora menos esta noche.

Por suerte, hoy hay que cambiar el reloj. A las dos serán las tres, lo que significa que la vida nos regala una hora menos de confinamiento. Menos mal que no hay que añadirla.

Otra de las cosas importantes de que cambiemos la hora, es que va a volverse a hacer de noche un poco más rápido, y no sé si eso me gusta o no. A ver, está claro que en una situación normal, el placer de que se alarguen los días y anochezca tarde es inconmensurable pero, teniendo en cuenta las circunstancias, igual es casi peor el hecho de que la noche llegue antes. La oscuridad, el no ver mucho más allá sin luz, el ver la calle vacía, igual que por la mañana, pero con la tenue luz que emiten las farolas, quizá todo eso nos deprima más que el ver el sol y no poder acariciarlo. No sé.

Aunque bueno, también es una oportunidad más para disfrutar de las estrellas, de la calma que da la oscuridad, de tomarte una cerveza mirando por la ventana, al amparo de la noche, con la luz apagada para que no entren mosquitos, eso sí, que nosotros no podemos salir a la calle, pero ellos siguen pudiendo entrar en casa, los muy asquerosos.

A lo que iba, que me desvío. Que no sé muy bien si prefiero pasar más tiempo de esta cuarentena de noche que de día. O si la noche me da la calma que durante el día no encuentro.

Pero bueno, al final va a dar lo mismo, porque de día o de noche, nos queda un largo recorrido por el calendario antes de que esto termine.

Hoy es el decimoquinto día de la cuarentena, y por suerte o por desgracia, dormiremos una hora menos esta noche.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.