Historias con Inicio “C”: Lunes

Ana Martínez

Quincuagésimo noveno día de la cuarentena. Hoy es Lunes.

Vale, si, es posible que ya lo sepáis, pero a mi durante este confinamiento me ha pasado mucho que había días en los que no sabía muy bien en qué momento de la semana estábamos. No sé, igual soy la única a la que le ha pasado, pero esto de que prácticamente todos los días sean idénticos, me hace perder la noción del tiempo de forma bastante exagerada.

Y yo estoy notando mucho esto porque durante los últimos años de mi vida, cada día de la semana era de una forma distinta. Ahora me explico.

Los domingos, por ejemplo, eran el día de la basura o el día de resurrección, depende de cómo lo queráis ver. Pero básicamente se basaban en tener un día de mierda, estar deprimidísima, cansadísima y dedicar el día entero a estar tirada en el sofá compadeciéndome de mi misma por ser tan estúpida, tomar tan malas decisiones en la vida o simplemente, dedicar el domingo a llorar y comer porquerías. Parecerá una tontería, pero me ayudaba en cierta forma a liberar tensión y a empezar la semana un poco más fresca.

Los lunes, eran el día de la pereza. Básicamente consistían en que la perspectiva de empezar la semana me agotaba solamente pensándolo, así que si queréis que haga algo por vosotros, nunca me lo pidáis un lunes.

Los martes, los días de la rutina, de ya haber asumido las cosas que tengo por delante en la semana y simplemente tirar con ello sin protestar mucho.

Los miércoles, el día del enfado. Ver el fin de semana tan cerca pero con tantas cosas que hacer todavía, o ir acumulando la mala leche que te genera encontrarte con gente que no sabe hacer su trabajo y entorpece el tuyo, va pasando factura.

Jueves. Día de la diversión. Da igual si había concierto que cubrir o simplemente quedaba con Julia a tomar una cerveza y una hamburguesa. Los jueves no defraudan.

Y por último, viernes y sábado, días del placebo, que básicamente los dedicaba a hacer todas esas cosas que me encantan, que me apasionan, pero por las que no cobro un duro y termino palmando dinero, véase el balonmano, los coros, los conciertos, mis amigos, mi pareja. Lo típico.

Y el problema que tengo ahora es que mis días de la basura ya no son un domingo, pueden ser un viernes. Y el día de la pereza, igual aparece esta semana un jueves, y resulta que el día de la diversión no aparece y estoy dos días seguidos enfadada y luego cuatro seguidos de rutina. Ahora, está claro que los únicos días que fijo fijo sé que no van a estar son los días del placebo. Esos se quedan para cuando consigamos pasar de fases.

Así que me estoy volviendo un poco loca, porque no tengo muy claro qué día es, no sé cómo me siento y tengo la percepción de que me he quedado en un bucle temporal que no avanza. Y es por eso que en este quincuagésimo noveno día de la cuarentena, viene bien que alguien me recuerde que hoy es el día de la pereza, que hoy, aunque no lo parezca, estamos a Lunes.

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