Historias con Inicio “C”: Gente

Ana Martínez

Día septuagésimo sexto de la cuarentena. Hoy, por fin, he quedado con gente.

A ver, que cuando hablo de “gente”, me refiero a personas ajenas a mi familia, concretamente, a Rubén, a mi novio.

Hemos quedado esta tarde porque, pese a que nos vimos hace cuatro días en aquella reunión clandestina, a mi ya me apetece entre mucho y un montón hacer uso de su terraza, tomarme con él una cerveza fría, que en mi caso va a ser una infusión, tumbados en el suelo con unas toallas mientras escuchamos música y cogemos algo de moreno, que con tanto encierro, voy a terminar transparente.

Así que dentro de apenas media hora, estaré allí, con él, disfrutando de no tener un techo bajo mi cabeza, que es algo que echo mucho de menos. El no tener la sensación de que hay algo que se puede caer encima de mi, que se puede venir abajo y terminar con todo. Supongo que simplemente es una metáfora de lo que siento que está siendo mi vida últimamente, algo agobiante que en cualquier momento se puede venir abajo, algo que apenas me da libertad.

Y aquí estoy, preparándome como si fuese una niña pequeña, nerviosa, comprobando que lo tengo todo preparado. La infusión fría porque mi estómago ahora mismo no soportaría alcohol. La fruta, también fresquita para picar, porque no será hoy el día que me cargue la dieta. Una toalla para tumbarme en el suelo. El bañador y la crema de sol para que haya más superficie expuesta y dispuesta a coger vitaminas. El gel desinfectante. El altavoz y el móvil cargados a tope. La mascarilla.

Lo llevo todo.

Uy, de lo que no me he dado cuenta es de la hora que es, y se me está haciendo tarde, así que casi que mejor termino aquí, porque después de setenta y seis días de no disfrutar del sol, hoy por fin voy a volver a esa terraza, hoy por fin, voy a quedar con gente.

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