Historias con Inicio “C”: Familia

Ana Martínez

Hoy es el decimosexto día de la cuarentena, y dos días después, he podido celebrar mi cumpleaños en familia.

Ha sido de forma telemática, por supuesto, que no está la cosa para tonterías, y menos con lo dispersos que estamos todos por la geografía burgalesa, pero hoy, domingo, manteniendo la tradición, a la hora de la merienda cena, esa hora que nadie sabe muy bien cuál es, nos hemos juntado para comer ensaladilla.

Esta vez, cada uno se ha hecho la suya, y no ha habido besos, ni abrazos, ni tirones de oreja, ni cosquillas, ni pellizcos, pero sí ha habido cariño, saludos, recuerdos, todo eso que nos hace familia. Y es que qué duro se hace todo, y qué horrible sería sin tener esas pantallas que estos días más que nunca, nos acercan un poco más a los nuestros. A los de siempre.

Hemos hablado y reído, como siempre y como nunca a la vez. Hemos hecho bromas sobre la situación y nos hemos preocupado, porque aunque durante el año apenas nos juntemos más de dos veces, cuando no puedes hacerlo duele un poquito más. Al final, ha sido una reunión normal, con todos los elementos de siempre, pero en pequeñito y sin tener que recoger lo que 14 personas juntas ensucian en una casa. Está claro que no es mejor forma de reunirse, pero sí bastante más cómoda.

En otro orden de cosas, la señora de mi residencia sigue bien. A la hora de siempre sale a le ventana. Yo procuro estar asomada también para saludarla. Esos tres segundos de contacto distante entre las dos, me hacen los días un poquito más amenos.

En cuanto al corte de pelo de mi hermano. Salió bien. Es decir, teniendo en cuenta las circunstancias de mi inexperiencia como peluquera masculina. No le dejé ningún trasquilón, no tuve que raparle al cero directamente y parece ser que dentro de lo malo, el cliente ha quedado satisfecho, y ya tengo otro que ha pedido cita para dentro de unas semanas, si esto sigue así.

Por lo demás, todo tranquilo. Todos bien. Como debe ser.

Hoy es el decimosexto día de la cuarentena, y por fin, dos días después, he podido celebrar mi cumpleaños en familia.

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