Historias con Inicio “C”: Emociones.

Ana Martínez

Día 4 de la cuarentena.

Hoy está siendo un aburrido día de emociones fuertes.

Esta mañana ha llegado mi padre a casa cuando se suponía que tenía que estar trabajando. Yo estaba tirada en el sofá haciendo nada, básicamente, y me ha extrañado mucho que llegase a esa hora, así que le he preguntado que si todo iba bien. “Me destinan al HUBU”, ha sido su contestación.

Supongo que parte de mi ha entendido rápidamente lo que supone eso para un médico encargado de la prevención laboral en una mutua privada, así que sin decir mucho, le he abierto una cerveza y le he dado un beso. Sé que va a pasar días más duros aún, junto con el resto de compañeros de la pública.

La mañana ha seguido más o menos normal. Mis padres me habían pedido que hiciera unas patatas con chorizo para comer, así que me he puesto manos a la obra, y al ser mi primera vez, las he destrozado, como era de esperar. Yo quería dejar morir a las patatas en la basura con dignidad, pero mi padre ha aparecido en el momento justo para rescatarlas y convertirlas en unas patatas con carne que estaban bastante comibles.

Supongo que acostumbrado a salvar vidas, salvar unas patatas mierdosas no le habrá costado demasiado.

En cuanto a Mos, hoy no la he visto y estoy algo preocupada. He abierto la ventana cinco minutos esta mañana para ventilar la habitación. Espero que no se haya ido volando en ese momento, porque realmente es la única compañía de esta cuarentena que no me está volviendo loca.

Con respecto al tiempo, hoy ni siquiera llueve. Simplemente el cielo está gris y oscuro, amenazante, como toda esta situación en sí, y parece que está esperando a algo más para empezar a llover, pero ese algo nunca llega, así que mirar por la ventana está siendo hoy de lo más tedioso.

Como decía, es el cuarto día de cuarentena, y hoy está siendo un aburrido día de emociones fuertes.

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