Historias con Inicio “C”: Dudas

Ana Martínez

Quincuagésimo día de la cuarentena, hoy tengo la sensación de que estoy en un mar de dudas.

Y además, es por la mayor tontería que os podáis imaginar.

No sé si salir a correr o qué hacer.

A ver, ya sé que parezco idiota. Posiblemente lo sea. Pero dejad que me explique y luego ya os reafirmáis en vuestra idea de que realmente lo soy.

Tengo muchas dudas por muchos motivos. El primero es que me apetece, bastante. Llevo sin salir a correr desde el 31 de diciembre de 2019. Y el motivo de no haber salido después es que ese día me topé con una placa de hielo cuando sólo llevaba 10 minutos corriendo y me volví a hacer un esguince en la rodilla, así que la sensación de volver a correr, es una de esas que echo de menos.

El problema es que precisamente por este motivo, me da algo de miedo volver a salir a correr. Llevo dos o tres días en los que la rodilla me está volviendo a dar guerra, posiblemente por la humedad, así que me asusta un poco pensar en que puedo salir y tener que estar otro mes y medio parada, cuando en estos 50 días, sólo ha habido un día en el que no haya entrenado en casa.

La decepción también es otro de los motivos por el cual me asusta un poco salir. Después de lo de diciembre, estuve un mes de parón y luego volví a entrenar de nuevo, empezando de cero, y creo que en estos meses he ganado una forma física que no tenía la última vez que salí a correr, pero… ¿y si me estoy engañando a mi misma? ¿Y si salgo y luego resulta que a los 10 minutos estoy echando las rabas porque mi forma física es igual que la de mi madre? Ay, no sé.

El último motivo es claro y creo que sencillo, y es que no me apetece absolutamente nada encontrarme con tropecientas mil personas saliendo de sus casas, porque yo para correr, no puedo llevar mascarilla, así que el riesgo de contagio, tanto para mi como para los que se crucen conmigo es alto, y qué queréis que os diga, suficientes irresponsables hay ya por la calle como para que yo incremente la lista de idiotas.

No sé, de verdad que no. Y sé que soy tontísima por darle tantas vueltas a las cosas, porque está claro que hoy, mañana o la semana que viene, terminaré saliendo. Pero ahora que tengo la opción de decidir, me asusta no tomar la decisión correcta, aunque no sepa cuál es esa hasta que no salga.

Casi que prefería cuando era el gobierno el que tomaba las decisiones por nosotros y yo no tenía que pensar.

En fin, que en este quincuagésimo día de la cuarentena, no sé qué hacer, así que no dejo de sentir que me ahogo en un mar de dudas.

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