Historias con Inicio “C”: Domingo

Ana Martínez

Hoy es el sexagésimo quinto día de la cuarentena, y es domingo.

¿Os acordáis de lo que os conté de los días de la semana? Pues hoy para mi es domingo. Pero domingo – domingo. El día de la basura, concretamente. Es curioso porque es el primer domingo – domingo que tengo en bastante tiempo, y puede que sea coincidencia, pero creo que también puede ser porque la sensación que reina en todo el mundo es que estamos cerca de volver a nuestras vidas normales, incluida yo. Y eso es una mentira de las gordas.

El caso es que anoche ya pintaba que hoy iba a ser día de la basura, y no ha defraudado. Me duelen las piernas como si alguien me hubiese pegado una paliza, tengo mil cosas que hacer que no estoy haciendo, sólo me apetece comer chocolate (que no tengo), mi estómago está dando volteretas y para colmo, me duelen los riñones como si no hubiese mañana. Un domingo en toda regla. Literal.

Así que mi plan principal de hoy era dedicarme a ver películas acurrucada en el sofá con mi batamanta, pero resulta que con esto de que me duelen las piernas, apenas puedo estar tumbada en la misma posición más de 10 minutos seguidos. Estupendo.

El segundo plan era ponerme a hacer postres, porque si no me los puedo comer, al menos los hago y me entretengo un rato, pero resulta que no tengo suficiente sitio en la nevera para meter el tiramisú que le prometí a mi hermano hace semana y media, así que me va a tocar reorganizar la nevera si quiero hacerlo, y no es que me apetezca demasiado.

El tercer plan, y último, era dejarme morir en la cama. Pero teniendo en cuenta cómo están las cosas, no sé si me parece buena idea. Básicamente porque si me muero, quiero un funeral en condiciones, con música en directo y todo eso, y ahora no se puede, así que casi mejor que me espero.

El caso es que aquí estoy. En la cama. Con el chándal puesto preparada para hacer algo de ejercicio suave a ver si mis piernas se tranquilizan, y de paso, justificar el poder comerme un trozo del tiramisú esta noche. Todo esto, mientras pienso en qué película ver esta noche. A ser posible una que no haya envejecido del todo mal, porque aunque creo que sobre esto escribiré algún día… Hay que reconocer que hay películas que a día de hoy serían impensables.

No sé, sólo espero que este sexagésimo quinto día de la cuarentena termine pronto, porque no me apetece nada seguir viviendo en este domingo.

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