Historias con Inicio “C”: Día

Ana Martínez

Hoy es el vigésimo sexto día de la cuarentena, y tras mucho pensar, he llegado a la conclusión de que, definitivamente no es mi mejor día.

Tampoco el peor, eso es cierto, pero tengo la sensación de que hoy alguien me ha echado un mal de ojo.

Estoy mareada, con náuseas, con la tensión baja y las pulsaciones disparadas. Me hormiguean las piernas y siento los brazos completamente cansados. No os preocupéis, que no tengo el Bicho. No tengo fiebre, no toso, estoy sin mocos. Todo bien.

Parece que sólo es ansiedad. O ataques de pánico. Pero el caso es que me han hecho fallar en una de las dos cosas en las que, desde que empezó esto, aún no había fallado ningún día, hacer ejercicio. La otra cosa es escribir esta especie de diario, por cierto.

Me da rabia, porque realmente me ha ganado el miedo a desmayarme, y eso no es que me pase muy a menudo. Y me da rabia también porque hoy, si hubiese cogido el avión, posiblemente hubiese significado madrugar, pasar la mañana en la playa de la Zamora, comer en el chringuito unos buenos chopitos, volver al hotel, ir al gimnasio, playa, palas, cenar un buen plato de espaguetis del Tiuna, de esos que te pueden durar dos días si no estás acostumbrado a comer mucho. Paseo bajo las estrellas, mojito y dormir. Bueno. Tendré que hacer sesión doble de ejercicio el viernes y mañana para compensar.

En fin, que eso no es lo único que me ha pasado hoy. Para colmo, también me he quedado sin nada que leer y he perdido la última pieza del puzzle que estaba haciendo, así que aparte de no poder hacer ejercicio, estoy sin lectura y con un puzzle inacabable. Estupendo todo. Creo que si tuviese pesadillas, esta sería una de ellas.

Bueno, y no me debo olvidar de que estoy pasando el mono. Sí. Como lo escucháis. Os explico. Viendo la locura que estaba siendo todo el tema de las comidas durante esta cuarentena, el desorden, los excesos y esas cosas que creo que estamos sufriendo todos, ayer empecé una dieta. Así que ahora sólo tengo hambre de chuches, helado, chocolate, patatas fritas y demás guarrerías que llevo comiendo los últimos 20 días.

Pues eso, que está siendo todo maravilloso en este vigésimo sexto día de la cuarentena, en el que tras no demasiado pensar ya ante las evidencias ya comentadas, he llegado a la conclusión de que definitivamente, no está siendo mi mejor día.

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