Historias con Inicio “C”: Clandestina

Ana Martínez

Septuagésimo segundo día de la cuarentena. Hoy he organizado una reunión clandestina.

En realidad, de clandestina tiene poco porque la he organizado para las 00:10 del lunes 25, y para entonces ya estaremos en fase 1 y se permitirán las reuniones de hasta 10 personas, pero sí que es algo clandestina porque sólo se lo he dicho a dos personas.

El caso es que tengo intención de celebrar el pase de fase con mi mejor amigo y mi novio esta noche, brindando con una cerveza fría. Sólo nosotros tres, en ese sitio donde tanto hemos vivido durante estos años. Sólo los tres para vernos las caras a distancia y comprobar que nos seguimos reconociendo, charlar un rato, y subir rápido a casa porque nunca hay que olvidar que esto es Burgos y a esas horas, bueno bueno no suele hacer, precisamente.

Perdonad que sea tan enigmática, pero pensad que esto se va a publicar antes de la reunión en sí, y no me apetece que haya nadie más por los alrededores.

Los que van a poder de dejar de hacer reuniones clandestinas, y estas sí que eran clandestinas de verdad, son los que hasta hoy se han pasado las normas por el forro y han decidido que quedaban con sus colegas para ir en bici a dar una vuelta, o con las amigas del yoga para pasear, o cualquiera de esas muchas reuniones que todos sabíamos que estaban pasando, pero no pasaban a ojos de la policía. Y qué ganas tengo de que dejen de estar prohibidas. No por quedar yo con mis amigos, que también, sino porque me aburre ir por la calle de mala leche porque la gente es incapaz de cumplir cuatro órdenes muy claras. Órdenes que, además, en este caso pueden suponer que unos vivan y otros mueran. Tonterías, vamos.

Hoy, en este septuagésimo segundo día de la cuarentena, me acaban de confirmar que a las 00:10, en nuestro sitio de siempre, les volveré a ver, cerveza en mano, para brindar de forma clandestina.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.