Historias con Inicio “C”: Barakaldo

Ana Martínez

Nonagésimo quinto día de la cuarentena. Hoy, hace un año, estaba tocando con la orquesta en Barakaldo.

Puede parecer una tontería de recuerdo, pero para mi, fue un día importante, por muchos motivos.

A estas alturas del 2019, prácticamente estábamos empezando la temporada de bolos. Sí, técnicamente, el primero fue el 20 de abril en Tardajos, pero realmente, el fin de semana que comenzamos fue el del 14-15 de junio. El primero en Cotanes del Monte, si no recuerdo mal, un pueblecito de los que prácticamente no tienen ni bar. El segundo, en un barrio de Barakaldo.

Vale que técnicamente, hoy es 16 y el bolo fue el día 15, pero ha sido Instagram quien me ha recordado que hace un año, una madrugada del 16 de junio, subí una foto allí, así que perdonadme la licencia.

El caso es que fue un bolo especial porque, por primera vez, me sentí terriblemente feliz y completa encima de un escenario.

He cantado durante toda mi vida, pero siempre en coros, y pese a mis pequeños pinitos, coger un micro, estar subida a un escenario con todas esas luces y todas esas pantallas, tener a un montón de gente debajo de ti, dirigirles el micro para que canten contigo y que te respondan. Que la gente se acerque a saludar después del bolo. Ver al público disfrutar contigo. Eso. Eso no tiene nada que ver con estar en un teatro donde todo el mundo está sentado y en silencio, y el único feedback que recibes es el de la tos de la abuela que se está abriendo un caramelo.

Y Barakaldo fue una fecha señalada, porque me di cuenta de que ahí es donde realmente quería estar.

También lo fue porque por primera vez, las cosas empezaron a salir bien en el escenario. Y no sabéis el subidón que genera ver que todo el trabajo que llevas preparando seis meses, comienza a salir bien.

Ahora, juntad todo lo que os acabo de decir con que además, eran las fiestas de mi barrio, de Sanagus, y me las estaba perdiendo. Pero mereció mucho la pena perdérmelo.

Así que aquí estoy, tras noventa y cinco días de cuarentena, recordando una de las mejores noches del año pasado, recordando la primera vez que me sentí completa y feliz en un escenario y deseando que todo mejore para poder tocar de nuevo, sea o no en Barakaldo.

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