Historias con Inicio “C”: Alta

Ana Martínez

Nonagésimo día de la cuarentena. Hoy a mi abuelo le han dado el alta.

Bueno, hoy no se lo han dado, pero le han dicho que mañana se puede ir a casa, así que va a ser su última noche allí. Y menos mal, porque esto de estar turnándonos para quedarnos con él empieza a pasarme factura física. Porque mentalmente, da gusto estar con él. Da gusto hablar, ver cómo se toma la vida pese a la situación en la que está. Da calma ver su calma.

Pero la butaca de acompañantes del hospital no transmite lo mismo.

¿De verdad que con todos los ingenieros y personas súper inteligentes que hay haciendo cosas comodísimas para Ikea, donde tú te compras una butaca y parece que tienes un transformer, no han sido capaces de diseñar algo más cómodo?

Porque yo os prometo que no me lo creo. De verdad que no.

Dormir en el suelo posiblemente sería más cómodo. Y no exagero una mierda.

Que si la espalda. Que si es demasiado pequeña para que no se me queden colgando los pies. Que si se me cae la almohada. Que si tiene ruedas y se mueve.

Vaya nochecita horrible que he pasado.

En fin, que parece que en vez de ver el lado bueno de las cosas, me estoy quejando por quejarme, pero es que os prometo que pasar allí una noche, supone estar dos días como una piltrafa, físicamente hablando.

Así que desde aquí, tras noventa días de cuarentena, le pido POR FAVOR a alguien que sepa hacer estas cosas, que diseñe una butaca modular CÓMODA para que los acompañantes que ya tenemos la desgracia de que un familiar esté en el hospital, podamos pasar una noche digna mientras esperamos a que les den el alta.

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