Historias con Inicio “C”: Aburrimiento

Ana Martínez

Sexagésimo tercer día de la cuarentena. Empieza a consumirme el aburrimiento.

Es mi tema estrella de estos últimos días, lo sé, pero qué queréis que os diga, el hecho de aburrirme y pensar qué hago para no aburrirme se ha vuelto mi principal pasatiempo, valga la ironía de la frase en sí misma.

Hoy, mi forma de no tirarme por la ventana ha sido buscar algún curso online que pudiese hacer. Porque creo que ya os lo he comentado, pero a mi lo de estudiar y aprender cosas, pues tengo que reconocer que me gusta bastante.

Me he puesto a buscar cursos, y tras media hora de leer tonterías sobre cosas inútiles, me he acordado del curso de mecanografía que nuestro profesor de tecnología nos hizo hacer en cuarto de la eso. Un mes entero nos tuvo enseñándonos a escribir con el ordenador. Bueno, que él en realidad no nos enseñó nada, nos obligó a hacer el curso e iba revisando que pasábamos de lección con los mínimos errores y esas cosas. En ese momento, yo di gracias a saber tocar el piano.

Así que ese ha sido mi pasatiempo de hoy. Repetir el curso de mecanografía. Y como sabía que no me iba a llevar más de una mañana, pues he decidido que mientras tanto, iba viendo una serie en inglés. Que siempre las veo en VOSE, pero esta vez, el reto ha sido verla en VOS mientras hacía el curso. Ha sido imposible, así que tras el primer batacazo de realidad, he decidido que iba a turnos. Cuatro intentos de cada lección del curso y 5 minutos de serie.

Y esa ha sido mi mañana. Apasionante. Lo sé.

No he terminado el curso, así que mañana por la mañana, después de leer un par de artículos que tengo que leer para ayudar a un amigo con su TFG, seguiré con mi estrategia de “intenta hacerlo todo a la vez”. Al menos, así estaré entretenida lo que me queda de semana. Imagino que el lunes tendré que buscarme un curso nuevo. Igual algo de idiomas. Quizá italiano.

El resto de cosas, están como siempre. Calvi sigue su progreso lento pero inexorable. Está claro que su objetivo vital es dejarme calva, y yo sinceramente espero que lo consiga pero dentro de 90 años o así, cuando ya me haya muerto.

De quien estoy algo preocupada es Blanca, la señora que vivía en la residencia de ancianos que está en frente de mi ventana. Llevo una semana sin verla y la ventana de su habitación lleva dos días abierta. Espero que esté bien. Espero que no le haya pasado nada, que simplemente la hayan trasladado a otra habitación, o que su familia haya ido a recogerla para cuidar mejor de ella. No sé.

En fin, que voy a seguir con mi curso de mecanografía, porque tras sesenta y tres días encerrada, creo que me voy a morir del aburrimiento.

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