Felicidad

Ana Martínez, Ana Cuesta & Miguel Angel Portilla

Eran ya las 22h horas del 27 de diciembre de 2019 cuando Malaje Music hizo presencia en el escenario de la Sala Andén 56.

No había demasiada gente, pero eso les dio igual. Calentaron una sala ansiosa de escuchar buen rap, y no defraudaron. La cantidad de personas encima del escenario hizo que su actuación fuese dinámica, variada y sorprendente para los que no los conocían. Pudimos escuchar ritmos latinos, ritmos clásicos del rap español de los noventa o ritmos reggae, que fueron poniendo en antecedente a un público ansioso.

Casi a las 23h, aparecieron Shotta y Danny en el escenario, en una Sala Andén 56 que ya superaba con creces más de la mitad del aforo.

Durante 50 minutos, el hermano de Tote King hizo un repaso a toda su discografía, desde los temas que nos sabemos todos, hasta las canciones de su último trabajo, “Salvaje” (2018).

La conexión con el público fue, tal y como me confesó Danny después del concierto, difícil en la primera parte, pero con la maestría de quien domina el escenario, ambos supieron agolpar al público contra la valla que delimita el foso, creando un mar de brazos y cabezas que se movían al son de lo que ellos marcaron.

La sorpresa de la noche llegó cuando empezaron a sonar los primeros acordes de la última canción, “Felicidad”, el ya mítico tema que se grabó originalmente con Morodo, el siguiente en salir al escenario. El rumor fue general cuando se terminó el concierto. ¿Por qué Morodo no ha subido a hacer su parte? ¿Tan difícil era hacer una pequeña colaboración? ¿Por qué será? ¿Estarán enfadados?

Así, con este rumor, llegaron las 00h y Okoumé Lions, la backing band de Morodo, una agrupación de reggae madrileña, fue la encargada de ir poniendo el color verde en la sala.

A los pocos minutos, salió Morodo, el más esperado del día, que contó con una hora y media para repasar toda su vida musical, desde temas míticos de sus comienzos como “Babilonia” o “La yerba del rey”, hasta los temas de su último disco, que ya cumple casi 6 años, como “Fumo marihuana” o “Déjalo que suene”. Y quedaos con esta última canción, porque fue, sin duda, el mejor momento de la noche.

Sin embargo, antes de esos últimos bises, tuvo su momento para brillar Astrid Jones, una de las coristas de Okoumé Lions, que cantó una brillante versión de London que nos hizo maravillarnos con su voz y su gusto para la interpretación.

¿Os acordáis de la canción que os he dicho que recordaseis hace apenas unas líneas? Pues bien, es el momento de que os explique el porqué de esta importancia.

Fue en ese momento, cuando “Déjalo que suene” parecía estar acabando, cuando Morodo recordó que un amigo suyo, un sevillano que había venido a Burgos hoy, tenía que subir al escenario para resolver un pequeño asunto. Y fue ese también el momento exacto en el que, mientras “Felicidad” comenzaba a sonar de nuevo, Shotta aparecía una vez más ante el público para hacer esa ansiada colaboración que todos estábamos esperando.

Por fin, público y artistas estaban en absoluta comunión, como un solo ente que se mueve al son de la música.

Y así fue como terminó la noche del 27 de diciembre en la Sala Andén 56, toda entera llena de “Felicidad”.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.