Celos, insectos y psicoanálisis

Manuel Sastre Sánchez

Crítica de Él (1953), de Luis Buñuel

Pobre de él, tan denostado el cine patrio. A veces lo reducimos a los estereotipos del cine de barrio y otras, la mayoría, simplemente olvidamos las grandes obras del séptimo arte que nos ha dado nuestro país. Quizá las heridas del cine español sean un reflejo especular de las heridas de España. No en vano, el director que nos ocupa hoy, uno de los más grandes de nuestra nación, realizó casi toda su obra fuera de nuestras fronteras. En busca de oportunidades o forzado al exilio, fue un español que dirigió películas mexicanas y francesas.

Sea como fuere, Él nos narra la historia de Francisco Galván de Montemayor, un hombre devoto y adinerado que, a pesar de su edad, no ha conocido mujer. Durante el lavatorio de pies del jueves santo conoce a Gloria, de la que se enamora. Ella dejará a su novio por Francisco y se casarán, momento en que Francisco convertirá su vida en un infierno. Los celos patológicos de Francisco llevarán a Gloria a una tormenta de angustia.

Buñuel era un gran aficionado a la entomología y, como tal, no tiene una visión diferente hacia las personas (o hacia sus personajes) de la que tiene hacia sus insectos. La misantropía de Buñuel se une con su intento de ponerse en la piel de la propia cámara, retratando la sociedad sin pontificar ni juzgar, sin presentar a los buenos y a los malos. El director aragonés se opone al cientificismo y prefiere, según sus propias palabras, vivir entre ciertas tinieblas de incertidumbre, pero se parece a un científico en la falta de sentimiento al mirar.

Los celos eran una de las obsesiones del realizador. En esta película los celos del personaje son el principal motor de la historia. Cuando Buñuel leyó la novela homónima de Mercedes Pinto, en la que se basa la película, se sintió identificado con el protagonista. De nuevo, sólo alguien que mantiene la distancia con los personajes es capaz de retratar un protagonista así en el cine clásico. En ese sentido, Buñuel es un adelantado a su tiempo, pues no era muy habitual en el cine de la época encontrar un protagonista hacia el que se puede sentir verdadero asco.

En su análisis del personaje (y de sus patologías), el psicoanálisis ejerce una notable influencia a la hora de elaborar la historia. Se podría incluso considerar que Francisco padece celotipia, una variante de trastorno delirante. Jacques Lacan, destacado psicoanalista, llegó incluso a mostrar la película en alguno de sus seminarios. El eros y el tánatos están presentes en todo momento en el guion.

La costumbre de Buñuel de no dejar títere con cabeza no es equitativa. Si los celos o la psicología son una obsesión para el director, así como un habitual en sus películas, aún lo son más la crítica a la burguesía y a la religión. Nunca pretendió hacer una película de tesis. No quería sermonear con un mensaje. Pero, aun así, su desprecio visceral hacia el clero y hacia la clase dominante, se palpa en cada instante y en cada personaje.

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