Antes de todo… ellos

Fotos: Ana Cuesta y Miguel Ángel Portilla. Cronica Miguel Ángel Portilla

Concierto de los Chichos en el Andén 56

Rosalía, Juanito Makandé, India Martínez… Son muchos los nombres actuales que están llevando el flamenco, eso tan nuestro, fuera de nuestras fronteras, fusionándolo con otros estilos y creando nuevos sonidos que no sólo enriquecen nuestra música, sino también nuestra forma de entenderla. 

Pero… Antes de todo esto, ¿qué había?

Pues antes de todo, antes del flamenco-trap, del flamenco fusión, de sonidos enlatados y mucho autotune, estaban ellos. El flamenco más coral. El flamenco de Los Chichos. 

Su música empezó a sonar allá por el 73, y este pasado sábado, tuvimos la suerte de poder escucharla en la Sala Andén 56, que está demostrando sus ganas por seguir gestionando este espacio más que con creces. 

Largas colas esperando a la apertura de puertas para poder coger el mejor de los sitios, auguraban un lleno casi absoluto, para recibir a uno de esos grupos que marcan una época, consiguiendo en sus más de 40 años de carrera 12 casetes de platino, 15 discos de oro y 13 de platino, que se dice pronto. 

Con un público variopinto y ansioso, subieron Los Chichos al escenario a eso de las 23:30 horas, y comenzaron un concierto que pocos olvidarán, pues hacía bastantes años que no se dejaban ver por la capital burgalesa. 

Todos los presentes tuvimos la suerte de poder escuchar un auténtico repaso a esa extensa vida musical de la que, seguro, todos conocemos algún tema. Desde los más conocidos como “Libre” o “Son ilusiones” pasando por otros como “La cahimba” o “Dime Carmen” , Los Chichos demostraron que los años no pasan ni por sus canciones, ni por sus voces, y qué suerte la nuestra que esto sea así. 

La conexión con el público fue instantánea desde el minuto uno, y está claro que la combinación de flamenco, Los Chichos y la Sala Andén 56 llena, es una combinación ganadora. 

Tras finalizar el concierto, un servidor tuvo la oportunidad de conocerlos, y confirmar las sospechas de que tantos años de carrera no se sostenían solo con buena música, sino también con mucha humanidad y humildad, algo que hoy en día, parece que escasea por un mundo tan exigente como es el del espectáculo. No dijeron que no a ninguna petición de fotos, y entre los numerosos grupos de personas que accedían a camerinos acompañados de los encargados de seguridad de la sala, nunca dejaron de sonreír y bromear con mi compañera y conmigo.

Fue así como, cuando la sala ya estuvo vacía, Los Chichos dieron por terminado su concierto. Recogieron sus cosas y se marcharon a llenar otra sala de este país, como una rutina más, como quien madruga por las mañanas para salir a correr antes de ir a trabajar.  Porque antes de Rosalía, del flamenco fusión, del autotune. Antes de todo eso, estaban ellos. 

Antes, estaban Los Chichos.  

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