VIDAS CON COPYRIGHT

Diego García 

Vivir de manera distinta a lo “normal” hoy en día está mal visto. Según la RAE “normal es algo que se haya en su estado natural”, por lo cual el sentido que la sociedad le ha dado a la palabra, es más ambiguo de lo que el significado real pretende representar. Se considera normal seguir cualquier tipo de moda, estar “a la última”, hacer lo que hacen los demás sin importar cuál sea el precio o dónde se encuentre el límite pero… ¿es eso normal?

Realmente, seguir estas directrices, nos convierte en burdas copias de lo “trendy” dejando atrás la esencia que nos hace diferenciarnos del resto.  Conformarnos a perder nuestra naturaleza con tal de adecuarnos a los estándares que la sociedad nos marca, es perder nuestro criterio, nuestros ideales y cerrarnos a ver el mundo tan solo de la manera en la que todo el mundo lo ve y de una forma tan superficial que no nos permita razonar ni valorar de forma crítica lo que leemos y escuchamos, sino limitarnos a asentir y compartir.

También sucede esto con los más que conocidos estándares de belleza que las marcas crean auto-beneficiándose unas de otras, con precios abusivos de prendas que ciertas celebridades, hoy en día conocidas como “influencers” nos venden, y nosotros picamos por sentir cierta empatía y falsa cercanía con estos famosos de andar por casa que publican el 90% de sus vidas en redes para hacer publicidad y seguir captándonos como adeptos de la secta capitalista en la que se ha convertido el primer mundo.

Y lo peor de estos ideales anteriormente mencionados, son la cantidad de problemas que acarrean en miles de personas que, por intentar parecerse a ciertas personas o intentar entrar dentro de ciertas prendas de ropa, cambian sus hábitos alimenticios terminando con serios problemas que ninguna de las grandes marcas o personalidades mencionadas estará dispuesta a asumir.

Mi consejo personal es que valoremos lo que somos. Que nos levantemos cada día mirando al mundo con determinación y ganas de sentirnos mejor con nosotros mismos, porque si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará. Dejemos de creernos lo que dicen los vendedores de humo y empecemos a pensar por nosotros mismos. Elaboremos nuestro propio criterio, leamos, informémonos y contrastemos la información antes de asegurar que algo es completamente verdad. Empecemos a vivir y quitémonos las gafas de “lo normal”, porque vida solo hay una y nadie va a vivirla por nosotros.

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