Una ruta por las cuatro villas de Amaya (I)

[dropcap]S[/dropcap]i bien es cierto que nuestra querida provincia de Burgos tiene pocos habitantes, también lo es que tiene un patrimonio inmenso. Harían falta muchísimas páginas para describirlo e infinitas horas para contemplarlo. Gran parte de las bellezas que guarda nuestra provincia son desconocidas incluso para los propios burgaleses. Todos conocemos nuestra Catedral de Burgos por ser el corazón y el orgullo de todos los burgaleses, pero saliendo de la ciudad a dar un paseo por la provincia también podemos descubrir tesoros de los que sentirnos orgullosos, así que, en una serie de artículos, vamos a darnos unos breves paseos por las diferentes comarcas de la provincia visitando al menos algunos de los monumentos principales; en primer lugar hacemos una ruta en la comarca de Amaya.

Allí hago una visita a las denominadas “4 villas”, que son Sasamón, Castrojeriz, Melgar y Villadiego. Empezamos con la visita a Sasamón, donde lo que más destaca es su impresionante iglesia, si bien tiene otros monumentos de interés como dos puentes romanos, una muralla con sus arcos de entrada dignamente restaurada, una elegante fuente del XVIII y la ermita del humilladero, titulada también de San Isidro, donde conservan una artística cruz de piedra del siglo XV. Pero a todo esto parece hacerle sombra la esbelta iglesia, titulada de Santa María la Real, de la que es conveniente señalar que en su día fue Catedral y que Sasamón fue cabeza de una diócesis y sede episcopal, lo que da fe de la importancia de esta villa; es una iglesia gótica del siglo XIII de gran tamaño que presenta interesantes similitudes con la Catedral de Burgos, pudiendo decir que fuera su “hermana pequeña”. Tiene un interesante claustro, una pila bautismal y un púlpito góticos, varios retablos y un museo cuya joya son unas espectaculares andas del XVII para las procesiones eucarísticas.

Sasamón

Sasamón

Después me desplazo a la villa de Castrojeriz, donde contemplo sus tantas iglesias, “ese pueblo tiene más iglesias que habitantes”, como la parroquia de Santo Domingo, la de San Juan (que perteneció a los templarios), las ruinas del convento de San Antón y la Colegiata de Santa María del Manzano, esta última centro de atracción turística, especialmente peregrinos que hacen el camino de Santiago, tratándose de una iglesia gótica del XIII ampliada con posterioridad en cuyo interior se conservan importantes piezas de arte sacro y objetos litúrgicos interesantes. Espero que estas breves líneas animen a los lectores a hacer una excursión y descubrir con sus ojos los tesoros provinciales. En la próxima entrega veremos Melgar y Villadiego.

                                                    Manuel Heras Santamaría.

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