Una caída vertiginosa

[dropcap][/dropcap]La cantidad de población burgalesa se desploma. No es una sorpresa, pero las cifras son abrumadoras. Entre Enero y Junio de 2014 se perdieron 1557 habitantes en toda la provincia, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística. Además el perfil más común de persona que se marcha de la provincia es el de edad entre 27 y 37 años, formación posobligatoria y que no encuentran el futuro esperado donde se encuentran.

Todo esto en su mayoría inspirado por la crisis económica tan intensa que esta viviendo la provincia, al igual que todo el país, pero que por características muy especiales invitan a los jóvenes a abandonar la provincia. La pirámide de población esta descompensada, las personas con una edad avanzada, abarcan el grueso de la población. Burgos se tornará más dependiente, en un futuro no muy lejano, en términos de pensiones. Porque la tasa de actividad de la provincia se desploma, con el menor numero de jóvenes que se incorporan a la edad laboral, por ser de generaciones con menos nacidos. Sus abuelos son de generaciones donde el boom demográfico era común, y un sistema sanitario fuerte deslizó la balanza totalmente hacia un predominio de población con mas de 60 años.

Para el tejido productivo burgalés, el éxodo demográfico, no es una buena noticia porque se esta perdiendo mano de obra a gran velocidad. Todas las infraestructuras, viveros empresariales y los recursos preparados para ser una gran provincia industrial pre crisis, se topa con el muro de la falta de recursos humanos que apuntalen y den forma al tejido productivo y laboral de Burgos.

En este sentido no sería descabellado pensar que la Universidad de Burgos pueda tomar cartas en el asunto, como un núcleo de ideas, y fuente de trabajadores en potencia que tienen una visión muy clara de los motivos que les impulsa a dejar atrás Burgos, y marcharse.

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