Ubi sunt

“Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere?” “¿Dónde están o qué fue de quienes vivieron antes que nosotros?”

UBI

[dropcap]M[/dropcap]e pregunto cómo será el proceso por el cual un recuerdo se evapora, muere en nuestra memoria, cómo será la desconexión de la sinapsis de las neuronas que mantenían palpitante, eléctrico, vivo un recuerdo. Debe ser extraño, por contra, poseer la llamada memoria eidética, por la cual olvidar no es una opción y todo lo que ocurre a lo largo de tu vida es almacenado y recopilado en tu cerebro, todo, sin excepción, desde el primer beso hasta el último golpe. Esto nos haría esclavos de las promesas que algún día nos hicimos a nosotros mismos, nos haría esclavos de nuestros sueños.

El momento de nuestra vida en que el sueño de otra vida es ficción es el momento en el que oficialmente te haces adulto. Por tanto, no leas esto, no sigas si no hay algún sueño que no persigas. Esto va para el “rockero” de 40 años que sigue practicando diariamente con su guitarra y cuando cierra los ojos ve un escenario, para ese entrenador loco que nos enseñó a chutar a puerta, para esa profesora de lengua que envía una carta semanal al periódico o para el alma de esa persona que vive bajo el maquillaje de payaso.

Por un momento detuve el mundanal ruido y bajo mis párpados volví a verme sentado en el pupitre, deseando que la profesora me mandase leer o preguntase algo que nadie más supiera, ese momento que me hacía sentir especial. Recuerda ese gol en el recreo y ver un estadio lleno en tu imaginación o recuerda ese beso en la mejilla de ese chico sonrojado, recuerda ese disfraz, ese cumplido, esa risa hasta el llanto, esas tardes de verano, recuerda.

Todo lo vivido hasta hoy está muerto, ubi sunt, ahora es el momento del primer paso. Sigue tu instinto, por viejo que seas, por mal que esté tu rodilla, por lejos que esté ese sitio, por ridículo que sea, escucha tu conciencia gritar a los cuatro vientos cada error que cometiste o a ese idiota frustrado criticando algo de ti, en ese momento, sonríe, y enséñale tus cicatrices.

Fran NezbiaN

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