Ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo

[dropcap]E[/dropcap]sta frase erupcionó en una conversación que estábamos teniendo un compañero de clase y yo. Ambos tomábamos un chocolate con churros cuando en la conversación asomó este dicho tan castizo. Realmente no le falta veracidad al mismo. Y el significado no da lugar a equívocos. Seguramente el lector se pregunte el porqué de este articulillo. Pues bien, aparte de la obligatoria colaboración que me une con el Universitario, este artículo quiere ser una muestra breve del pensamiento sobre la oración que titula estas líneas.

Si encendemos la televisión encontraremos, sí o sí, temas de política en cualquier tertulia. La política es lo más recurrido casi siempre para tomar de ejemplo. Como bien sabemos las ideologías políticas se agrupan todas en una figura plana, de una dimensión. Si trazamos mentalmente un segmento encontraremos la parte de “la izquierda” y de “la derecha” (me aplaudo por lo bien que manejo estos conceptos quasiespaciales). Aquellos que tengan una ideología de derechas se creerán en la posesión de la verdad y garantes del bien, y los malos serán los de la izquierda. Lo mismo ocurre invirtiendo el extremo desde el que miremos, pues la izquierda se creerá con la titularidad de la verdad. El centro no nos interesa, ya que vendría a ser  como el Cabo de Buena Esperanza, un territorio bañado por dos aguas. Podríamos tomar de ejemplo a lo más representativo en el plano político. Por una parte el partido que se está ganando a los españoles de la izquierda, y no teniendo poco con los de la izquierda, a los despechados del centro o la derecha que ven en el mismo una opción para mejorar. Este partido es PODEMOS. Podemos, pueden…¿podrán? En el lado del centro, o de la derecha (porque en cuestión ideológica está definido claramente, pero en las actuaciones no), se encuentra el partido que gobierna, un partido político con experiencia y cofundado por una eminencia (el señor Fraga Iribarne). Este es el PARTIDO POPULAR. Tenemos clara la línea anteriormente trazada en nuestra mente. El partido de la izquierda, se le acusa de ser comunista y radical. El partido de la derecha recibe comentarios que lo sitúan como antiprogresista y franquista. Obviamente ni uno ni otro son esas cosas. Podríamos decir que Podemos es de izquierda, pero si ahondamos más en él, la izquierda engloba varias posturas y una de ellas el comunismo. Pablo Iglesias, el líder, es comunista declarado, pero no el partido. Y realmente esto tiene que ser así: el cabeza de listas, el creador, la cara pública del partido es una persona individual, con sus pensamientos individuales, que no tiene por qué contaminar al partido en sí con ellos. Así que ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo. Lo mismo ocurre con el torturado PP. Habrá quienes tengan una mentalidad más conservadora, incluso algunos serán muy machistas. No debemos olvidarnos que no todo es como se cree, y mucho menos en esto de los partidos políticos. Véase pues la figura de Cristina Cifuentes, a favor del aborto ¿es machista o antidemocrática? Cualquiera se atrevería a decir que lo es.

Línea entre el bien y el mal

Línea entre el bien y el mal

Con estos ejemplo de andar por casa en pijama y zapatillas creo que ha quedado claro que en esto de los partidos (un buen ejemplo) y en la vida, hay veces que tendemos a exagerar las cosas, a verlas demasiado fáciles ect…Está bien el optimismo, pero no en extremo. Como no es nada recomendable tampoco el crear juicios rotundos sin conocer la totalidad del asunto y circunstancias que lo motivan. Aunque también decir que la maldad es innegable, muchas veces se ve atenuada al conocer los motivos que llevan a la comisión de estos actos (los reprobables). Algunos de estos motivos son de fácil entendimiento para todo ser humano, y otros en cabio solamente justificables para el que ejecuta la acción. Sea como sea ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo.

 

Sergio Font. DeVil.

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