Llámame

No sé
llámame raro
así deberían de empezar todas las conversaciones
te doy el permiso de llamarme raro
pero sobre todo
de que veas mis rarezas
soy de esas personas que toman té negro con leche de soja para desayunar mientras mi padre se burla de mi
soy de las que prefieren una tarde de cervezas con amigos
a perder el tiempo con alguien que sabes que ya no va a estar en tu futuro
en tu mañana
en tu puede que.
Soy de esas típicas chicas que se miran al espejo y cada dos por tres se levantan la camiseta para ver si de una puta vez la miopía ha hecho de las suyas y difumina todo
y es verdad que hay veces que lo hace.
A veces he sido una persona de las de plástico por fuera y por dentro
para que todo me resbalara
pero si todo te resbala
nada te inunda
nada te llena
nada te rompe es verdad
pero a veces son necesarias las grietas para sonreír.
Soy de las que prefieren abrazos a besos
supongo que es porque soy más alta que mi madre y me deja que la arrope y me sienta guardiana de corazones y refugio.
Soy de las que buscan reírse por todo porque ya han llorado lo necesario y lo suficiente.
Soy de las que se ponen ñoñas viendo películas infantiles o escuchando a Damien Rice mientras escriben en un papel en blanco frases sin sentido mientras el sueño no llama a su puerta.
Me han acostumbrado tantas veces a las caras de preocupación y susto
cuando se me cierran los pulmones
que cuando llega una persona y me hace reír
o me cierra la persiana calándome en una terraza
de una casa que no es la nuestra
me saca tanto de quicio que al final
todo se pasa.
Vuelve el latido a mis manos
y los ojos se abren
aunque llenos de lluvia
sin crear cataratas como de costumbre.
Soy de las que rechazan besos a desconocidos porque besar a personas que no conozco no me produce nada.
Soy de las que ponen puntos suspensivos aunque el capítulo tenga que llegar a su fin
aunque el príncipe haya sacado la espada
y sin pena ni castigo me haya abierto el abdomen a ras de suelo y me haya sacado todas las mariposas
porque sigo confiando en las larvas y crisálidas que siguen dentro
por muy podridas y solas que estén.
Soy de las que escriben cuando se sienten solas
o perdidas
o llenas de moratones
de las que pierden el tono de voz pero no las cuerdas
aunque estas estén tan sueltas que no agarren el pelo.
Así que sí
llámame rara
no sé
puede que sea la mejor manera de que me conozcas
de que me agrietes
de que te quiera al fin y al rato.

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Ana Cuesta. Rosso III (blog)

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