La entrevista de trabajo (I)

La entrevista de trabajo suele ser una de las últimas fases del proceso de selección, por ello, en primer lugar, si has conseguido llegar hasta ahí: ¡Enhorabuena! Indistintamente del resultado final, ya es un gran mérito que la empresa haya querido conocerte, eso implica que con tu perfil profesional (experiencia, formación, etc.) resultas interesante para cubrir las necesidades del puesto. Pero no es suficiente con la información que se desprende del curriculum, la carta de presentación, las referencias que hayan podido considerar, en definitiva la información que por distintos medios puedan tener de ti. Es necesario conocerte, en persona, y para eso está la entrevista. Para conocer al candidato.

Hay que ser consciente de que el entrevistador intentará averiguar durante esa conversación la información relevante para decidir si tiene delante al candidato idóneo (¡ojo! no al mejor) para cubrir un puesto concreto. Es por esto que existen distintos tipos de entrevista (individual, en grupo, un entrevistador o varios, conversacional o con distintas pruebas…), cada una y cada prueba o situación a las que el aspirante se enfrenta tiene (o debería tener) una finalidad definida con unos resultados posibles y evaluables por el seleccionador para cerciorarse de que el candidato reúne los requisitos necesarios para ocupar el puesto.

No obstante, existen ciertos lugares comunes que suelen darse en todas las entrevistas, elementos para los que se debe estar preparado. En primer lugar, conocer la empresa. Existe una labor de investigación previa al momento de ir a sus oficinas. Cuanta más información se consiga, mejor. Cómo conseguirla, en primer lugar a través de Internet, su web corporativa, es imprescindible haberla consultado antes y saber qué dicen de sí mismos (su cultura, misión, visión, valores, objetivos, etc.). Pero también mediante conocidos que trabajen allí, foros web, noticias en prensa o cualquier otro medio viable, todo ello nos nutrirá de información para saber a dónde se va y qué se puede encontrar. Esto será muy útil para afrontar las preguntas. Primero, si preguntan (que lo harán) qué conoce de la empresa, qué opinión le merece, cuáles cree que son sus aspectos negativos o por qué quiere trabajar allí, se tendrá información para manejar la respuesta, que es conveniente llevar pensada de casa. Pero también sabiendo qué busca esa empresa se puede orientar la actitud y las respuestas a lo que quieren oír (v. gr. si les gusta el trabajo en equipo, esa se mostrará como la mayor virtud y se han de evitar actitudes individualistas). En definitiva, siempre, la información es poder, y si se conoce la empresa se les puede ofrecer mejor lo quiere.

Víctor G.

 

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