Hoy no tenemos cielo, pero estas nubes son nuestras

Silencio
solo silencio
y nos parecía poco
así que nos anudamos las cuerdas vocales con gomas de pelo
y las llamamos canciones
Gritamos
y acabamos ahogados
como no
en silencio.
Escuche una vez que el silencio es el grito más fuerte
y es que hay esperas que dicen más que una llegada
cambios de escena que aclaran todo el acto anterior
despedidas que no necesitan palabras
porque ya
no hay vuelta atrás.
En el momento en el que nos volvimos esclavos de las cuerdas del lenguaje
en ese instante en el que hablar se convirtió en algo tan decadente como golpear con las yemas de los dedos un aparato electrónico
fue ahí
justo ahí
cuando mandamos a la puta calle las miradas
y desechamos cualquier intento de roce que no acabará en cama.
Decían que somos un 80% expresión y un 20% palabras
porque sí también hemos puesto porcentajes a nuestra esencia…
Pero hoy
sin pelos en la lengua
porque hasta eso nos hacen depilarnos
somos más lo que decimos que lo que expresamos
lo que pensamos ya no tiene ningún valor en el mercado
nos hemos llenado los párpados de alquitrán
para que abrirlos nos cueste más
total
para que.
Seguimos esperando que el silencio venga acompañado de palabras
de aullidos
o por lo menos de respiración
pero ya no quedan corazones en modo aleatorio
ni pulmones en admisión
ni cuerdas rotas
ni poetas tristes
ni ventanas abiertas
ni días de mierda
todo está en standby
en punto muerto
en silencio.
Ya ni las musas se desnudan
ni los duendes hacen flamenco
hemos puesto en venta las metáforas
y quemado en la hoguera cualquier atisbo de magia
total
para que
si solo
silencio.

hgvhk

Ana Cuesta

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