El tiempo no espera a nadie

Irina Harán

¿Sabéis? Hace no mucho me he dado cuenta de una cosa: el tiempo no espera a nadie. Llevan toda nuestra vida diciendo lo mismo: “ya tendrás tiempo de…”, pero no es cierto. Desde muy pequeños deseamos crecer cuanto antes creyendo que tendremos el mundo a nuestros pies y podremos hacer todo lo que queramos sin depender de nadie, pero cuando crecemos deseamos volver atrás para ser pequeños de nuevo y no tener preocupación alguna.

Creo que todos nos hemos dado cuenta de que a más mayores somos más responsabilidades tenemos encima y todo ello te quita tiempo, dejándote tan sólo una pequeña porción de él, pero… todos y cada uno de nosotros tenemos los días contados. Al fin y al cabo a todos nos llegará ese momento en el que cerraremos los ojos y no volveremos a abrirlos nunca más. Sí, lo sé, es una realidad dolorosa, pero una realidad a fin de cuentas.

Es paradójico el hecho de que el tiempo siempre ha estado ahí, ha existido desde el principio de la humanidad e incluso antes de eso, pero para la gran mayoría de cosas nunca hay tiempo. A mí, personalmente, me gustaría leer todos los libros del mundo, desde el primero hasta el último; ver todas las películas que se han rodado; viajar a todos los países y hablar todos los idiomas, e incluso tomarme un café con todas aquellas personas que quise, que quiero, y todas aquellas que querré en un futuro, pero no hay tiempo.

Os voy a dar un consejo: aprovechad el tiempo que tengáis. Da igual que sea mucho o poco, el tiempo se agota, las agujas del reloj siguen girando y no esperan a nadie. Vive tu vida como quieras, pero ¡vive! No seas otro muerto en vida. Enamórate, viaja a lugares remotos, sal de fiesta, salta en paracaídas, corre una maratón, ve a un concierto y canta hasta quedarte afónico, baila hasta que se cansen tus pies, nada entre tiburones… y deja de pensar en el “¿qué dirán?” porque al fin y al cabo eso tampoco importa, es tu vida, no la de ellos. No dejes escapar una oportunidad de hacer o de vivir algo, siempre es mejor haberlo intentado que preguntarte un tiempo después “¿Qué habría pasado si…?”

No volverá la primavera de ayer, porque lo que el tiempo se llevó, ya no retornará. El tiempo es efímero, se lo lleva todo y lo que no pudimos hacer en su momento, se convierte en frustraciones, que traen consigo amarguras, desilusiones y llanto.

 

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