El TESORO DE NUESTROS MONTES

Hola amig@s, en este espacio os vengo a hablar del apasionante mundo de la micología, (Ciencia que estudia el reino Fungi ) o de lo que comúnmente se conoce  por el mundo de las setas u hongos.

 Estos pequeños habitantes de nuestros montes se cuentan por miles de especies siendo sólo una pequeña parte de ellas conocidas por el común de los mortales ya sea por su valor culinario, químico o sanitario.

En este artículo os hablare de dos de estas especies, menos conocida pero muy bella, apreciada y sabrosa así como cercana a nuestra ciudad.

Lepista nuda o (Seta de pie azul)

Esta bella seta  se engalana de un tono azul violeta cuando es joven. Su sombrero es carnoso y marrón pálido sobre todo en el centro. El pie guarda su tinte original, es liso, fibroso, desnudo y de color azul violáceo. Las láminas son apretadas finas y violáceas. La carne, tierna, impregnada de violáceo, palidece al final y exhala un perfume que recuerda a alguna especia.

Se puede encontrar en prados pero sobre todo se encuentra en bosques de pinos y encinas en toda la provincia de Burgos, aguantando muy bien el frio.

No se debe confundir con el cortinario púrpura o Cortinarius purpurascens caracterizado por el aspecto fibroso de su sombrero y restos de tela o “cortina” en el pie, como su propio nombre indica, los cuales se colorean de rojizo cómo las láminas en la madurez, aunque no son venosos sino comestibles de baja calidad por lo que tampoco nos pasaría nada grave en caso de confusión.

Cortinarius purpurascens

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El pie azul resulta un comestible exquisito de carne tierna, agradablemente perfumada y especiada.

Lepista nuda

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Lepista personata o (Seta de pie violeta)

Estas grandullonas pueden alcanzar hasta 15 cm de diámetro se distinguen por tener un sombrero globoso y carnoso, tiene un aspecto mazizo y brillante, las láminas bajo el sombrero son delgadas y están muy apretadas, lo que verdaderamente la distingue es su pie de color violeta amatista muy llamativo, estriado y fibroso.

Se pueden encontrar entre hierbas altas y formando grupos o “corros de brujas” en los prados y pastizales de toda la provincia de Burgos.

Su carne es olorosa y de sabor dulce, exquisita y apreciada en la cocina ya sea simplemente a la plancha, en revuelto o como guarnición.

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Así que ya tenemos la excusa para salir un día a buscarlas ya que aparecen también ahora en invierno, aguantando las bajas temperaturas Burgalesas, y preparar una exquisita cena a familiares y amigos utilizando un tesoro de nuestros montes.

Recuerda siempre hacer una recolección responsable con el medio ambiente, dejando todo como lo has encontrado, respetando las especies que desconozcas ya que también tienen su función en la naturaleza y en compañía de una cesta de mimbre necesaria para la propagación de las esporas y mejor conservación de las setas.

Diego Miguel Porres.

Ingeniero Técnico Forestal.

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