CONVENCIÓN DE TATUAJES ZARAGOZA

Ana Cuesta

El pasado fin de semana (21-23), comenzaba en Zaragoza la novena edición de las convenciones de tatuajes internacionales.

Esta aglomeración de tinta y tatuadores tenía lugar en el Palacio de Congresos, al cual se llegaba tras pasar el puente reconocido por su aparición como escenario en la canción “Rap contra el racismo”.

Al entrar en el establecimiento era de notar el sonido de las máquinas de tatuar, tras pasar la puerta el ambiente ya se denotaba distinto.

Los distintos stands se distribuían por todo el Palacio, formando hileras.

Era impresionante la cantidad de artistas que se concentraban allí. Además de las sus agujas y tintas, los diversos tatuadores llevaban consigo pegatinas y láminas con diseños que denotaban el estilo de cada uno de ellos.

Acudieron tatuadores conocidos como el conocido Kaone, Toni Moreno o Jimmy.

Lo más insólito de la convención ( a mi parecer) era un stand en el que se hacían tatuajes como se hacían antes, con aguja y cincel. La impresión que creaba esta técnica hacía que fuera uno de los más tránsitados y fotografiados.

El que considere que el tatuaje, el hecho de tatuar no es un arte debería de ir a una convención, para que pudiera darse de morros contra lo que es la realidad.

Desde un realismo perfecto, creado con sombras y trazos suaves y finos a piezas abstractas y dibujos animados a técnicas como el puntillismo detallado y perfeccionado.

Había además stands donde se vendían, productos para los profesionales como máquinas de tatuar, botes de tinta e incluso máquinas de láser.

Para terminar, he aprendido que a una convención tienes que ir con ganas de ver arte como si fueras a un museo, ganas de aprender y los seis sentidos, pues si solo vas a ver, al final no ves nada.

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