Clase política, espejo social

[dropcap][/dropcap]Vivimos en una democracia, sistema que se caracteriza por obtener la legitimidad a través de la participación mediante el voto de los ciudadanos. Por tanto nuestros representantes políticos están legitimados porque han sido elegidos desde el propio pueblo.

Nos encontramos en una etapa en la que la desconfianza en nuestra clase política es enorme, incluso mayor de lo que hasta ahora venía siendo habitual en España. Y el conjunto de la ciudadanía nos dedicamos a cargar contra unos u otros políticos que al parecer son fuente de todos los males que padecemos como colectivo.

En mi opinión esto nos está impidiendo realizar un juicio coherente de lo que somos como sociedad.

Recordemos que se calcula que existe en torno a un 20% del PIB en economía sumergida, que durante el período de bonanza económica a nadie pareció importarle en exceso la potencial corrupción generada por la burbuja inmobiliaria, que en muchos casos la gestión sumamente corrupta no ha supuesto la derrota electoral de quienes gestionaron. Todo esto me hace pensar que no sólo debemos desconfiar de nuestra clase política, sino también de nuestra sociedad, de nuestra ciudadanía, de nosotros mismos. Al fin y al cabo los políticos democráticamente elegidos no son si no representantes nacidos de entre el propio pueblo: ¡Es el reflejo de nuestra sociedad llevado a las más altas cotas del poder!

Creemos que nuestros políticos son peores que nosotros pero muy al contrario están moldeados a nuestra imagen y semejanza, puede que Bárcenas o Pujol hayan robado, ¿pero cuántos ciudadanos podrían decir que nunca han pagado en B?

 No pretendo justificar la corrupción, pero si queremos acabar con ésta no podemos simplemente auto complacernos achacándola únicamente a la clase política, cuando dicha corrupción, que por cierto es poliforme, se derrama por cada rincón de nuestra sociedad.

Todos hemos oído expresiones como “si yo hubiera estado ahí también habría robado” o el clásico “quien  está ahí y no roba es tonto”; frases como ésta ponen de relieve el marco de referencia social en el que nos movemos y si decir este tipo de cosas es normal es porque nuestra sociedad las interioriza como naturales, es porque la picaresca aún pervive en el ADN de España.

La conclusión es diáfana, nuestros políticos surgen de entre nosotros, por tanto cuando alcanzan el poder lo gestionan aproximadamente como lo haría cualquier otro ciudadano, para bien y para mal, para la corrupción y para la honradez son nuestro espejo.

 

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