Ansiedad ¿Sabemos controlarla? ¿O se apodera de nosotros?

Patricia Martínez Pérez.

En ocasiones sentir ansiedad puede enfocarse como algo positivo, preparando el organismo física y anímicamente para hacer frente a situaciones difíciles liberando adrenalina en nuestro torrente sanguíneo. Pero cuando el grado de ansiedad es excesivo su efecto suele ser contraproducente, no sólo nos paraliza sino que hace que las preocupaciones y temores normales de la vida cotidiana se conviertan en obsesiones agobiantes.

La ansiedad “normal” casi siempre tiene una causa de la que la persona es consciente: por ejemplo, la víspera de un examen importante o una entrevista laboral. Sin embargo, la ansiedad “anormal” ocurre cuando se experimenta preocupación o aprensión sin ningún motivo aparente o cuando es exagerada.
Aunque la ansiedad es un estado emocional, puede provocar somatización con manifestación física en nuestro cuerpo como dolor (sobre todo de cabeza, en el torso, cuello, abdomen y espalda), insomnio, tensión muscular, mareos, náuseas y vómitos, diarrea y micciones frecuentes; e incluso signos de pánico como sudoración, palpitaciones y respiración jadeante, experimentar cansancio, debilidad y apatía.

Estos síntomas generalmente desaparecen cuando ya no hay motivo para sentirse ansioso, pero algunas personas sufren ataques recurrentes de ansiedad durante varios años, en tales casos se habla de ansiedad crónica.

En muchas ocasiones sentimos ansiedad y no lo sabemos identificar. Todas las adicciones como comerse las uñas, chuparse el dedo gordo, consumir drogas, tomar alcohol, el tabaco, ingerir tranquilizantes o comida están causadas por la ansiedad; por lo tanto, la comida no reduce la ansiedad, sino que la enmascara cubriéndola por el momento, muchas personas no son conscientes de su ansiedad hasta que sienten la urgencia de la comida, la copa de vino, etc. y empieza un círculo vicioso. Sienten más alivio al comer, morderse las uñas… pero subconscientemente se está reforzando su adicción, la comida, la bebida, las drogas… no para la ansiedad, sólo la enmascara.

Algunos remedios naturales que podemos tomar/hacer para minimizar los síntomas que causan nuestra ansiedad: aumentar la ingesta de fosfato de potasio durante un mes aproximadamente, aumentar el consumo de alimentos que contengan vitamina C y E (o complementos vitamínicos); realizar baños de agua tibia en un ambiente relajado con aceite esencial de lavanda (lavandulla officinalis-armoniza la energía y promueve el equilibrio interno) y aceite esencial de limón (citrus limonum-atrae la alegría y alivia el estrés); recurrir a las infusiones de manzanilla, raíz de valeriana y flores de tila (propiedades sedantes) e infusiones de argemone, romero, betónica, lúpulo, pasionaria e hisopo (no tomar si se está embarazada o se cree estarlo); inhalar en un pañuelo la mezcla varias gotas de aceites esenciales como la albahaca, lavanda y sándalo (para ataques de pánico), mejorana y manzanilla (para dolores de cabeza y muscular), incienso y pachuli (para relajarse), el ylang-ylang (para el insomnio) y la melisa (para levantar el ánimo).

Cuando nos sentimos felices, contentos o estamos riendo, el cuerpo libera unas sustancias llamadas endorfinas que nos hacen sentir bien, este mecanismo ocurre naturalmente. También alcanzamos ese estado de relax, después de ver una comedia que nos hizo reír mucho, etc.

Conviene ser comprensivo y amable con uno mismo, buscar maneras sensatas de resolver los problemas en vez de dejarse abrumar por ellos y por las preocupaciones. Dedicar el tiempo libre de actividades como la jardinería y el ejercicio físico al aire libre despeja la mente y ayuda a levantar el ánimo. Tratar de ayudar a los demás, emprender con entusiasmo las tareas del día a día y sobre todo…. Ser feliz con las pequeñas cosas de la vida!!

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