¿Un Estado discrecional, ineficiente e hipócrita?

[dropcap]R[/dropcap]esulta que en la actualidad, el Estado nos invita a pensar y a convencernos de que él es el defensor y el único capaz de salvaguardar nuestra seguridad, nuestras ideas y nuestra confianza. Sin embargo, a día de hoy hemos podido, en más de una ocasión, darnos cuenta de que no es así. Que la idea de que el Estado sea nuestro “amigo” no va a ser posible con el sistema actual. Podríamos decir que intenta “caernos bien” para luego apuñalarnos por la espalda.

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Efectivamente, el Estado dice que nos ayuda de todas las maneras posibles, pero solo nos demuestra una y otra vez una cosa: que es ineficiencia, está desactualizado, es hipócrita y, a la vez, discrecional. ¿Por qué? Muy fácil, podríamos demostrarlo si nos basamos en tres ejemplos.

El primero, el gran problema que hemos venido teniendo estos últimos meses con el sector lácteo. Resulta que la leche asturiana no es competitiva y los trabajadores tienen que tirar cada mes hasta un 50% de su producción, ya que no consigue sacarle beneficio en su venta. Evidentemente, su resolución es pedirle ayuda al Estado. Y este, ¿qué hace? Propone, que no obliga, al sector lácteo a asociarse entre sí para aumentar la competitividad de la leche y subir el precio. Pero, a su vez, a los demás ciudadanos, que poca culpa tenemos de este problema, nos hace pagar un impuesto para ayudar a este sector, cuando en principio no nos tiene por qué interesar. Conclusión: El Estado interviene en el mercado y resulta ser ineficiente porque no consigue arreglar el problema.

El segundo ejemplo, el problema que ha ocasionado la empresa de Volkswagen fabricando coches con un motor que contamina mucho más de lo que debe y que además resulta tener un software que permite que el motor pasara satisfactoriamente las pruebas de control y mejore el rendimiento del coche. Este ejemplo es una clara estafa que la empresa sabía y que “nuestro amigo el Estado”, también. Pero sin embargo no ha hecho nada para librarnos de esa mentira. Simplemente ha permitido la estafa y ahora intenta desentenderse. Conclusión: El Estado es ineficiente, hipócrita y discrecional según sus intereses.

El tercer y último ejemplo nos lleva al reciente reparto de canales de televisión. Un total de seis cadenas de la TDT que el gobierno repartió, de tal manera que dos canales fueron a parar al gran duopolio mediático español de Antena 3 y Mediaset. Ambas empresas lideran la lista con el mayor número de cadenas de televisión de nuestro país. Sin embargo, no ha habido un sorteo ni votación previas, sino que ha sido una concesión decidida por el gobierno de manera totalmente arbitraria e injusta para las demás empresas. Pero… ¿no es el Estado el primero que está en contra de la existencia de monopolios y duopolios? De hecho, hay leyes en contra de estas formaciones. ¿Será entonces que el Estado obtiene un cuantioso beneficio en estas concesiones? Conclusión: Para unas, el Estado está en contra y lo condena, para otras, lo ignora y lo tolera. Arbitrariedad según sus intereses, ineficacia e hipocresía.

Neila Rodríguez

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