¿Cuál es la forma correcta de educar a un hijo?

 

[dropcap]M[/dropcap]enos mal que esta sección es el rincón del pensamiento, porque si no cualquier lector diría que se está ante una revista para padres primerizos, o algo por el estilo.

Pero todo tiene una razón y desde luego que hay un porqué sólido para haber llegado hasta aquí que no es otro que el haber visto en el periodo estival toda clase de situaciones. Madres, que como sus hijas no podían pasar entre los estrechos huecos de las vallas, les decían que nunca pasarían si siguiesen estando tan gordas. Madres, que al ser advertidas de los años que les esperaban al aproximarse a la parte dura de la adolescencia, solucionarían todos sus males saliendo de fiesta con sus niñas, ahora ya mujeres. Padres que se han enfrentado a las autoridades con tal de que su hijo juegue con un balón donde estaba prohibido terminantemente. Padres que han solicitado créditos bancarios, lógicamente a intereses que sólo se piensan para los préstamos personales, para que sus hijos vayan a aprender inglés, rodeados de españoles, a capitales isleñas.

Uno ha visto de todo y se ha curado de espanto… o al menos en una gran parte. Parece que en nuestros días ya no abunda eso tan necesario, eso tan útil como el sentido común. O al menos, en el muestreo que ofrece un destino vacacional. Porque si vamos a cualquier universidad encontramos lo contrario, gente con ambición por saber, que quiere seguir formándose hasta en sus vacaciones, como me ha sucedido en los Cursos de verano de la UPV, y en todos los que ha habido, como los de la Universidad de Burgos (gran universidad). No son más que charlas, sin asignación de créditos, ni ponderación en el currículum, que se llaman cursos por adornarlo un poquito. Charlas, coloquios y conferencias pensadas para los ávidos por conocer, bajo el pomposo nombre de cursos.

Pero bueno, que uno ya se desvía y tiene que retomar el rumbo. Quizás haya padres que quieren tanto a sus hijos que no los dejen respirar, pero esa no debe ser la forma adecuada de educar. Uno es un padre, no un guardaespaldas. El chiquillo tiene que verse libre; libre para vivir y libre para equivocarse. La libertad es un medio que conduce a la madurez, a la evolución personal. Aunque como ya sabemos, y decía el Filósofo clásico, la mesura es una gran virtud y debe aplicarse siempre, incluso cuando hablamos de libertad. Un niño con una libertad absoluta es un potencial peligro. Por el contrario, un niño que ve restringida su libertad es un preso al servicio de sus progenitores. Término medio, como norma general. Aunque… ¿Cómo se sabe cuándo se está ante un exceso, un defecto o el punto exacto? Depende, obviamente, del prisma desde el cual se mire. Si estamos refiriéndonos a unas criaturas de unos padres con vida no muy ejemplar, seguro que hay un error en esa ponderación, dado el cariz de la vida y los valores de dichas personas. Quizá, la postura más correcta, a la hora de educar a un hijo, pueda atribuirse a aquellas personas que se han formado, no solamente académicamente, sino también espiritualmente. Porque hay personas con currículums de exposición que no conocen aún los valores humanos. Lo importante aquí es alimentar el espíritu.

Con esa virtud, esa mesura y un espíritu alimentado (los alimentos del espíritu son muy diversos), cualquier persona será capaz de criar a sus hijos correctamente.

Aristo

Sergio Fontecha de Vilumbrales.

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